Primeros Habitantes

La fecha exacta de la llegada de los primeros pobladores a lo que hoy es la delegación Álvaro Obregón no se conoce con exactitud. Pero existe documentación de que en la región del pedregal floreció una cultura arcaica, formada por toltecas que emigraron hacia aquí después de la caída de Tula.
Los vestigios más importantes que se conocen datan del período preclásico superior (del año 500 al 200 a. C.). En esta época hubo una superpoblación que permitió que se habitaran nuevas tierras: Cuicuilco, Tetelpan, Copilco, Contreras, Anzaldo y Lomas de Becerra.
Hoy se sabe que el primer centro ceremonial urbano que se estableció en el sur de la cuenca de México fue el de Cuicuilco "lugar de los jeroglíficos", donde se adoraba al dios del Fuego que era representado por un jorobado con un brasero a la espalda. En este importante centro urbano se dieron diversas funciones administrativas, políticas y religiosas y su florecimiento se debió principalmente, a los extensos terrenos agrícolas fértiles con los que contaban y por su acceso a los productos lacustres. Las culturas de Copilco y Anzaldo dependían de este gran centro ceremonial.
Copilco era una aldea agrícola, cazadora y recolectora principalmente, que tuvo un tiempo de vida aproximado de 400 años y floreció en el preclásico medio. Sus habitantes honraron a los muertos, cultivaron maíz, chile, chía, amaranto y chayote, entre otros. El nombre de Copilco fue dado por los mexicas a un lugar situado cerca de la ribera suroeste del lago y significa "lugar de Copil". Para entender mejor este nombre hay que remontarse a los antiguos mitos:
Dice la tradición que Copil, era hijo de Malinaxóchitl, hermana de Huitzilopochtli. Esta era una famosa hechicera y tan poderosa y malévola que "con ver a una persona al otro día moría y le comía vivo el corazón y la pantorrilla, y mandaba a los alacranes, víboras, ciempiés y a todos los animales venenosos que la obedecían para hacer males".
Toda su maldad fue castigada con el abandono de los sacerdotes y el pueblo y ella decidió para vengarse, infundir en su hijo Copil, el odio contra los individuos de su raza. Copil espiaba los movimientos de sus hermanos los mexicas, para aniquilarlos y así estuvo hasta que fue muerto en Tepetzinco (hoy Peñón de los Baños), y su corazón fue arrojado a un lugar llamado Tlacocololco, en donde brotó un nopal. La leyenda dice que fue en este nopal donde después se posó el águila devorando a la serpiente que indicó a los mexicas el lugar en que debían fundar su ciudad.
En lo que respecta a Anzaldo, localizada en las cadenas montañosas del Pedregal de San Ángel, se encontraron restos de origen tolteca cuando se hicieron excavaciones en 1934.
Fue la erupción del Xitli hace aproximadamente 2,400 años, la que acabó con el predominio de esta cultura. Después del desastre, los habitantes huyeron a zonas más altas de la Sierra de las Cruces, quedando debajo de la lava, las evidencias de la grandeza de esta civilización.